sábado, 3 de abril de 2010

Esa Cubana Debilidad, por Sergio Correa Espinoza

La muerte de Orlando Zapata Tamayo, disidente cubano prisionero del régimen Castrista desde el año 2003, tras 86 días de huelga de hambre, volvió a poner a Cuba en el ojo del huracán. ¿Cuál fue el “delito” de Zapata Tamayo?, ese que lo tenía condenado a 25 años de rejas, malos tratos y palizas. La respuesta es simple.ser opositor, luchar por la libertad y el respeto a los Derechos Humanos.

Fue detenido y juzgado junto a 74 disidentes en marzo de 2003, víctimas de aquel escarmiento que el gobierno cubano quiso darle a la oposición, llamado la Primavera Negra. Son conocidos como los Prisioneros de Conciencia, que en la actualidad suman un total de 71 cubanos, encarcelados en la isla solo por expresar pacíficamente sus creencias y luchar por sus ideales. Uno de ellos, Guillermo Fariñas, actualmente en huelga de hambre, corre el mismo riesgo fatal de Zapata, morir por inanición ante la indiferencia de sus gobernantes.

En nuestro país, solo el gobierno de Ricardo Lagos se había atrevido a contrariar a los Hermanos Castro, el año 2004 Chile votó en contra de Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, eso hasta ahora.

Esta semana fuimos testigos de cómo Sebastián Piñera, a 10 días de asumir y con catástrofes internas en curso, se dio el tiempo para recibir a representantes DC, quizás los únicos concertacionistas que han sacado la voz contra el régimen cubano, para condenar con fuerza la muerte de Zapata y la existencia de presos de conciencia en ese país, además de anunciar que se presentará esta postura en organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Quizás el momento no es el adecuado, puede aparecer como oportunismo político y la duda de si es un intento por bajar de la agenda pública el tema LAN-CHV levantando una cortina de humo existe, también la posibilidad de que la DC lo utilice para convertirse en los paladines de los DDHH. No obstante lo anterior, es preferible errar en los tiempos que en el discurso, en algún momento había que hacerlo.

En un país que sufrió el rigor de una dictadura y violaciones tremendas de los Derechos Humanos, lo menos que se espera es la solidaridad moral con quienes sufren de lo mismo, por eso parece más que razonable decirlo y decirlo con fuerza, basta de medias tintas y dobles discursos. Chile dice con claridad que lo de Cuba es una dictadura y que sus gobernantes son dictadores, se violan los derechos humanos y se reprimen las libertades.

En un acto de impresentable inconsecuencia, inmediatamente surgieron las críticas. Lo curioso es que provienen de aquellos que llenan sus discursos en contra de lo mismo que ahora critican.Chilenos que fueron víctimas de lo mismo y que lucharon por recuperar sus libertades, ahora defienden al Gobierno Cubano como si todo fuera un invento exagerado, como si lo que se viviera en la isla fuera la más perfecta de las Democracias, culpando de todo al gobierno norteamericano y su poder en la región.

La Concertación se fundó en la lucha por recuperar la democracia, por eso no se entienden estas reacciones y menos pactos que junten a la Democracia Cristiana con Comunistas. Se llenaron páginas y páginas con la famosa “exclusión”, pero los mismos no dicen nada respecto a que en la isla solo exista un partido, vaya curiosidad, el Comunista.

Llegar al extremo en el que Guillermo Tellier, timonel del PC chileno, dice: “Es más violenta la represión en Chile en democracia que la que hay en Cuba”, además de culpar al bloqueo norteamericano es vivir en una dimensión paralela. En Chile hace rato que no existen presos políticos y nuestra democracia debe ser de las más sólidas de la región. Además, qué tiene que ver el que las relaciones comerciales entre Cuba y EEUU sean restringidas con que un isleño no puede decir lo que piensa o que no existan elecciones libres.

A otros les molestó simplemente el hecho de que compañeros de bando se sacaran una foto con el “enemigo”. Sin desconocer que puede existir algo de oportunismo, el que tiene que dar las señales claras es el Presidente de la República y es a él al que hay que acudir, sobre todo si consideramos la tibieza con que la anterior mandataria manejó el tema.

La fotito al final es un asunto comunicacional, el fondo del asunto es que Chile diga fuerte y claro que lo que se vive en Cuba es una dictadura y que su régimen viola los Derechos Humanos, quedarse en lo accesorio o desconocerlo, es ignorar y contradecir aquello por lo que tanto lucharon.